sábado, 24 de noviembre de 2012

UNA NOCHE DE SUCESOS DESAFORTUNADOS

Buenas noches llegué diciendo, mientras me cargaba un poco de hijueputazos para los que estaban ahí, obviamente jamás fui capaz de decirlos. Transcurria la noche y sin esperarlo vi que llegó una silueta, cada vez que se acercaba se notaba que era una mujer que por su aspecto y forma de caminar, no era muy feliz. Se sentó a mi lado, no pude resistirme y debí preguntarle que qué le había ocurrido, limpiándose un poco las lágrimas, comenzó a contarme su historia, en palabras planas y llanas me dijo que su pena era por que el corazón se le había perdido, yo intenté darle unas cuantas palabras de aliento, que jamás sirvieron porque entre más le hablaba más sus ojos se llenaban de lágrimas, no quería seguir haciéndole daño, pero sin intención seguí haciéndolo.

Pasaron unas cuantas horas antes de que se levantara y se despidiera por última vez, antes de que se fuera le dije que por favor me perdonará por hacerla llorar, ella se limpió las lágrimas, me tomó la cara y me dijo "espero no volver a verte" agarró sus cosas y sin pensarlo dos veces se fue, en medio de mi pobre discurso, aprendí que las cosas se hacen cuando se debe y no cuando se quiere; porque al final cuando ya todo está echado a perder es cuando se quiere recuperar. Hasta pronto amiga de pelo negro.

"Entierra mi nombre y olvida mi vieja forma de reír"