Estaba pensando esta mañana en muchas cosas que rodean lo que hago para ganarme la vida, que es la publicidad.Pensé en los avisos, en los comerciales, en las acciones digitales, en las activaciones y todo ese tipo de cosas que hacen la publicidad, pero pensé sobretodo en la más importante, en la idea, lo más importante para llegar a todo lo que nombré. Pensaba que las ideas que uno saca son como tener una experiencia sexual, pueden ser muy buenas o pueden ser muy malas. En este caso haré una comparación que puede ser mal interpretada pero que me sirve para ejemplificar lo que quiero decir.
Tener una idea es como invitar a salir a una mujer, hay que consentirla, saberle hablar, saberla escuchar y sobretodo saberla entender. Uno en la primera cita intenta deslumbrar, venderse de la mejor forma hablando demás y construyendo un mundo que tarde que temprano se cae; eso pasa con las ideas inicialmente se piensan como algo fuera de lo común y que como es nuestra idea pues va a descrestar al que sea, pero pues muchas veces no pasa y como en la primera cita ese mundo irreal que uno pinta para sorprender, termina por caerse. Esto pasa cuando uno no la entiende y no la sabe escuchar realmente, acá es cuando uno debe saber leerla, entenderla, sacar ese talante de galán de barrio para poder llevarla a la cama con todo éxito y hacerla explotar. Cuando uno logra eso entra el proceso difícil que creo que todos hemos pasado por él y es saberla exitar, porque intentamos encontrarle el punto G pero muchas veces fracasamos y lo que terminamos haciendo es el ridículo, en nuestro caso es no saber venderla cuando la pensamos la agrandamos y en el momento de llegar a venderla se cae porque no la tenemos clara y terminamos es vendiendo una típica idea con la que no pasa mucho, en ese momento es cuando ella recoge sus cosas y dice oye que pena pero me tengo que ir, simplemente no la supimos bajar y fallamos con todo éxito.
Si por el contrario dejamos que ella nos guíe un poco y se haga entender, le vamos dando formitas en el papel creo que llegaríamos al punto G con bastante facilidad y ella en vez de recoger sus cosas, creo que estaría pensando en aceptarnos el desayuno y ponerse nuestra camisa al otro día sin objeción alguna. Una buena idea no nace de pensar dos o tres tonterias dibujarles cuatro matachos y presentarlas, hay que ser sexy con la idea seducirla, rayarla y sobretodo bajarla a tal punto que ella se ponga tu camisa y la de tus jefes. El siguiente paso es el fuego o faena, allí ella espera todo que respondamos con todo el poder y que la hagamos pasar una noche en la que ella al final termine abrazándonos y con una sonrisa en la cara, no se puede llegar y después de haber prendido el horno dejarla con el pan a medio cocinar, porque simplemente puede pasar que duerma contigo pero al otro día sin decir nada se levantará y se irá llevándose en su cabeza que fue lo peor que pudo escoger en la noche, que de tanta labia solo quedó una palabrita; en este punto hay que hacerle el amor a la idea de tal forma que se quede para siempre, que te pida el número y que no seas tu el que la llame, sino ella a ti. No permitas que la idea se te escape después de haber hecho tanto, hay que enriquecerla darle amor y mucho, de tal forma que seas el mejor polvo para ella y creéme si lo haces de esa forma, al otro día el desayuno será inimaginable y tal vez deje algo a proposito para volver.
Así que haz que vuelva, que pase y no solo una vez sino muchas. Eso si como en toda relación hay que enriquecerla y de vez en cuando innovar y proponerle otras cosas eso hará que más de ellas vengan a ti y puedas darle más de lo que le diste a la primera que tuviste.
